El asaltante de la casa de una joven británica llamó por teléfono para pedir un taxi en qué transportar su botín, cuando se dio cuenta de que no podía llevarse encima los teléfonos móviles, el lector de DVD, el ordenador portátil, la consola de videojuegos y el televisor que acababa de sustraer ilícitamente.
El valor de los aparatos, que Gareth Waith, de 22 años robaba era de unos 4.700 euros. Al verse incapaz de cargar con todo, telefoneó a un taxi. Katie Battiscombe dueña de la residencia lo descubrió.