El abogado central del Vaticano propuso un cambio radical para acelerar el proceso de anulación de los matrimonios, reducir los costos y la burocracia.
El cardinal Francesco Coccopalmiero es un miembro clave de la comisión de expertos que el papa Francisco designó en agosto para estudiar los medios de agilizar el proceso.
Desde hace tiempo, muchos católicos se quejan por los años que pasan antes de conseguir una anulación. Hay incluso algunas diócesis que ni siquiera tienen un tribunal.
La doctrina católica sostiene que el matrimonio por la Iglesia es indisoluble. La anulación se aprueba cuando un tribunal eclesiástico determina que el matrimonio tuvo algún defecto inherente desde el comienzo y que puede declararse nulo.
Los motivos pueden variar, incluso que la pareja nunca se propuso que el matrimonio fuera duradero o que uno de los dos no desee tener hijos.
Coccopalmiero dijo que prefiere que los obispos individualmente tomen decisiones sobre anulaciones en determinados casos, cambiando lo que ha sido un proceso exclusivamente judicial en otro administrativo.
También precisó que podría ser conveniente remover una apelación automática en todos los casos de anulación, o reducir el número de jueces en el tribunal.