El comisario de policía de Río de Janeiro que investiga el asesinato de un niño de tres años por parte de dos agentes policiales que supuestamente lo confundieron con asaltantes acusó hoy a los autores de los disparos del delito de homicidio doloso y pidió que la justicia ordene sus detenciones.
El comisario Walter de Oliveira, responsable de la investigación, dijo hoy que las pruebas indican que los policías tirotearon directamente el vehículo en que la víctima viajaba con su madre y su hermano de nueve meses y descartan la posibilidad de que el menor hubiese sido víctima de una bala perdida en un intercambio de disparos entre uniformados y narcotraficantes.
Los dos agentes acusados alegaron inicialmente que el automóvil de la familia atacada había quedado accidentalmente en medio de un tiroteo.
Testigos ya habían dicho que el auto dirigido por Alessandra Amorim Soares fue acribillado de manera deliberada porque fue confundido con el que supuestamente usaba un grupo que había asaltado varios bares.
"Estoy convencido de que la intención de ellos era matar. Puede haber sido un error lamentable, pero el automóvil de la familia de Joao y el de los criminales que perseguían son totalmente diferentes.
Ellos dispararon para matar contra el vehículo que no era", afirmó el comisario en declaraciones a la prensa.
Imágenes de cámaras de seguridad próximas al local del crimen confirman que la madre del menor asesinado detuvo el automóvil al percibir que la policía la perseguía y que los agentes, sin intermediar palabras, dispararon repetida e indiscriminadamente contra el vehículo en el que estaba con sus dos hijos.
El hecho ha provocado consternación en todo Brasil, obligado a las autoridades de Río de Janeiro a pedir disculpas públicas y generado una intensa polémica sobre la preparación de los policías responsables por el combate al crimen en la ciudad más emblemática del país.
El crimen ocurrió en la noche del domingo en un barrio de la zona norte de Río de Janeiro y cuando la familia de la víctima regresaba a su casa tras una fiesta infantil.
Joao Roberto Amaral Soares, de tres años, sufrió dos heridas de bala en la cabeza que le causaron la muerte al día siguiente, en tanto que su madre sufrió heridas causadas por esquirlas de cristales.
"Un hecho de esos no tiene disculpas, es una vida que se fue", dijo el secretario de Seguridad Pública de Río de Janeiro, José Mariano Beltrame, en una rueda de prensa en la que lamentó "profundamente" la nueva "confusión" que empaña aún más la imagen de la policía de Río de Janeiro.
El secretario atribuyó el fatal equívoco a la "falta de preparación y de discernimiento" de los agentes.
Beltrame dijo que los dos agentes que participaron en el tiroteo fueron detenidos administrativamente por 72 horas y que están en una dependencia policial.
La orden de arresto preventiva solicitada por la policía, en caso de que sea acatada por la justicia, permitirá que los dos agentes sean recluidos en celdas para uniformados durante por lo menos 30 días y mientras concluye la investigación.
Según organizaciones de defensa de derechos humanos, la policía de Río de Janeiro es una de las más letales de Brasil y suele incurrir en episodios de abuso de poder.
Un total de 502 personas perdieron la vida en el estado de Río de Janeiro por "resistirse" a la acción policial en los cuatro primeros meses de 2008, según datos oficiales.