El rival demócrata del gobernador, Jeb Bush y centenares de norteamericanos de origen haitiano pidieron a los legisladores que ayuden a más de 200 inmigrantes ilegales de ese país que seguían detenidos ayer, dos días después de saltar por la borda de la embarcación que los llevaba e intentar llegar a nado a la costa.
Por tercer día, grupos de haitianos empuñaron por banderas y carteles en que pedían "¡Liberen a los haitianos ahora!"", congregados frente a la sede en Miami del Servicio de Inmigración y Naturalización, y exigieron que el grupo sea tratado como otros inmigrantes ilegales que llegan a EU.
En tanto, la presidencia haitiana calificó de "maniobra" de la administración estadounidense el desembarco de decenas de balseros cerca de Miami, filmado por las cadenas de televisión mientras se arrojaban al agua.
"Estados Unidos tenía los medios de interceptar ese barco antes de que llegara a Miami", subrayó el portavoz de la presidencia, Haendel Carré, en declaraciones a la emisora privada de Puerto Príncipe, Radio Métropole. Por su parte, el fiscal general de EU, John Ashcroft, indicó que los inmigrantes son tratados "de manera justa, apropiada, y humanamente".
"Nuestra primera prioridad debe ser la salud y seguridad de los individuos a bordo del barco", dijo Ashcroft en un comunicado fechado la víspera, y difundido ayer por el Servicio de Naturalización e Inmigración (SIN) estadounidense. "La migración ilegal por mar es peligrosa y los peligros son reales", indicó el fiscal.