Plantas modificadas genéticamente para producir grasas omega-3 como las que se encuentran de forma natural en el pescado azul, podrían ayudar a combatir las enfermedades coronarias, según un estudio europeo.
Las plantas podrían utilizarse para alimentar a las aves de corral, y de esa forma se incrementaría la ingesta de ese tipo de grasas en la dieta humana sin tener que recurrir al pescado, el cual es escaso.
Ésa es la propuesta de un estudio financiado por Bruselas y titulado "Lipgene", en el que han colaborado 200 científicos y economistas, y cuyo objetivo es buscar la forma de aumentar los niveles de ese tipo de grasas en la alimentación diaria de las personas.
Esas grasas, que se dan de forma natural en pescados como el atún, el salmón o la caballa, pueden proteger de las enfermedades cardiovasculares, retrasar el deterioro mental en los ancianos y son igualmente esenciales para el sano desarrollo del cerebro del bebé en el útero materno.
Expertos recomiendan la ingesta diaria de 450 miligramos de grasas omega-3 aunque la mayoría de los adultos no ingieren ni la mitad de esa cantidad recomendada, mientras que los adolescentes no llegan a una tercera parte y las familias más pobres no superan los 50 miligramos.
Según el científico Ian Givens, de la Universidad de Reading (Inglaterra), una respuesta a ese problema dietético de consecuencias muy negativas para la salud consiste en aumentar el contenido de grasas omega-3 en los alimentos más populares.
Sólo un 30% de los ciudadanos británicos come regularmente pescados grasos, mientras que un 80% consume pollo.
"Nos fijamos como objetivo lograr que una ración de 200 gramos de carne contuviese 300 miligramos de ácidos grasos EPA y DHA (contenidos en el pescado), y lo hemos conseguido", explicó.
Givens aumentó los niveles de omega-3 en las aves de corral sometidas a ese experimento añadiendo a su alimentación grasas extraídas del pescado, pero ese método no es sostenible debido a que algunas especies de peces corren peligro por culpa de la sobreexplotación de los mares.
De acuerdo con, Jonathan Napier, del Instituto de Investigaciones Rothamsted, de Hertfordshire (Inglaterra), el único modo "sostenible" de incrementar el contenido de omega-3 en la dieta es mediante el recurso a la tecnología genética.