Unos 100 parientes de las víctimas del malogrado vuelo 8501 de AirAsia buscaban consuelo ayer, al cumplirse una semana del desastre, mientras el mal tiempo volvía a impedir que los equipos de búsqueda llegaran a un gran objeto localizado en el fondo del mar que se cree es el fuselaje del avión.
Familiares exhaustos cantaron y lloraron en una diminuta capilla de Surabaya, la ciudad de donde salió el avión con 162 pasajeros y tripulantes. El pastor Philip Mantofa, que lidera la Iglesia de Mawar Sharon _en torno a un cuarto de las víctimas pertenecían a esa congregación_ instó a los reunidos a buscar consuelo en su fe al tiempo que aceptan la realidad de que nadie sobrevivió al desastre.
“Si Dios ha llamado a su hijo, permíteme que le diga esto: Su hijo no merece lástima”, dijo Mantofa a un hombre indonesio sentado en la primera fila. “Su hijo ya está en los brazos de Dios. Un día, su familia se reunirá en el cielo”'.