El Gobierno de Nicolás Maduro en 13 meses de mandato ha cosechado datos que no enorgullecen a los chavistas en los renglones de pobreza, inflación anualizada, seguridad y en el índice de escasez.
Según el último informe emitido por El Instituto Nacional de Estadística (INE), reveló que el índice de pobreza extrema pasó de 7.1% en el segundo semestre de 2012 a 9.8% en el mismo lapso de 2013. Esto quiere decir que 737,364 venezolanos se sumaron al grupo de quienes viven en pobreza extrema.
Por otro lado se detalla que el país tiene una inflación anualizada de 56.2%, la más alta de toda la era bolivariana.
A todo ello hay que sumarle el imparable crecimiento de los homicidios, o un índice de escasez del 25.3% (que refleja el desabastecimiento de todos los productos que se ofertan en el país).
El chavismo se preciaba de la disminución de esos indicadores durante la pasada década.
Alentados por una expansión del gasto público y un incremento de la factura petrolera, muchos hogares salieron de la pobreza extrema.
De acuerdo con el Censo de 2001, el 11.36% de las familias venezolanas encajaban dentro de ese indicador. Diez años después el Censo de 2011 arrojó que apenas 6.97% de los hogares pertenecía a ese grupo.
El INE afirma además que el número de hogares en pobreza extrema aumentó de 6% a 8.8% en un año, lo que significa que 189,086 familias más carecen de los recursos suficientes para adquirir la canasta alimentaria.