El Parlamento del estado de Nueva Gales del Sur aprobó ayer mayores poderes para la policía para que pueda proteger mejor a los ciudadanos si se repite la violencia racial que se produjo el fin de semana.
La policía podrá ahora cerrar el acceso a barrios y a zonas urbanas, registrar vehículos y clausurar establecimientos, bares o tiendas.