En México se les conoce como “grupos rudos”. Escuadrones que operan al margen de la ley con la misión de exterminar a secuestradores, narcotraficantes y asesinos.
Incipientes milicias ciudadanas que intentan imponer el orden donde el Estado no puede proveer seguridad a los ciudadanos.
Cada tanto aparecen denuncias sobre la creación de este tipo de organizaciones, pero hasta ahora no se ha establecido si se trata de grupos paramilitares que buscan “hacer justicia” con sus propias manos, si son más bien organizaciones delictivas que “ajustan cuentas” entre ellas o si son campañas comunicacionales para amedrentar al crimen organizado.
La polémica surgió hace algunos días cuando el acaudalado alcalde del municipio de San Pedro Garza, en el estado de Nuevo León, anunció a los cuatro vientos que había conformado “un grupo de limpieza” para enfrentar a los criminales.
“Voy a tomar atribuciones que no tengo, porque vamos a agarrar el toro por los cuernos para combatir la delincuencia organizada”, declaró el edil oficialista Mauricio Fernández.
Acto seguido, denunció que “el Negro Saldaña” -uno de los más temidos criminales en su municipio- había sido encontrado muerto.
La denuncia despertó suspicacias, porque el edil la dio a conocer tres horas antes de que la Policía encontrara el cuerpo del individuo. Fernández fue llamado a prestar declaración y quedó en libertad sin ningún cargo en su contra.
Pero el escándalo ya se había desatado, y el Gobierno reaccionó criticando directamente al Alcalde.
“Peor el remedio”.
Un periódico de Ciudad Juárez, la urbe fronteriza más violenta de México, realizó una reducida encuesta telefónica en la que la mitad de los entrevistados expresó que está de acuerdo con la formación de “grupos de limpieza” para combatir el crimen organizado.
Cansados de la impunidad, la corrupción y los más de 2,000 ejecutados en lo que va del año, los habitantes de Juárez reconocieron que las milicias pueden llegar a ser peligrosas, pero aceptaron la propuesta ante la desesperación de vivir en una “tierra sin ley”.
Consultado sobre este tema, el presidente del Consejo Coordinador Empresarial de Ciudad Juárez, Carlos Chavira, le dijo a BBC Mundo que los empresarios de la zona no ven con buenos ojos a los “grupos de limpieza”.
“Sería más grave el remedio que la enfermedad”, afirmó Chavira.
Y muchos temen que si México sigue ese camino, termine enfrentando problemas similares a los que ha vivido Colombia desde que surgieron grupos paramilitares en la década de los años 80 que terminaron desafiando el poder del Estado.
¿Mito o realidad? En distintos puntos del país han surgido denuncias sobre presuntas milicias que buscan “hacer justicia” cuando el Estado ha dejado de proveer seguridad a sus ciudadanos.
Tal es el caso de un comando llamado “Matazetas” en Veracruz, una supuesta organización que difundió un video en You Tube en el que presumía haber ejecutado a miembros de “Los Zetas”, brazo armado del cartel del Golfo.
A comienzos de este año apareció un autodenominado “Comando Ciudadano por Ciudad Juárez”, que emitió un comunicado en el que se proclamaba como “justiciero de la patria”.
Y también en Culiacán, estado de Sinaloa, este año surgió la sospecha de que estaría operando un grupo encargado de asesinar a supuestos ladrones de vehículos. Incluso algunos criminólogos comenzaron a hablar de la posibilidad de que personas “mandaran a matar por contrato” a delincuentes comunes.
El Gobierno mexicano, por su parte, ha defendido sus logros en el combate de las bandas de narcotraficantes.