En una fría madrugada, la esbelta y rubia primera dama de Honduras, Aguas Ocaña, toma del brazo a un sorprendido niño que duerme en una calle de Tegucigalpa, apenas cubierto por un viejo cartón, en una campaña para rescatar a miles de menores desamparados.
Pero lo que a primera vista parece una labor encomiable ha comenzado a ser cuestionada por organizaciones de atención a la infancia y por los propios padres de los menores, ya que los niños son separados de sus familias y llevados a albergues donde por la noche se los deja bajo llave.
Ocaña, originaria de Brenes, España, recorre de día y de noche las calles de Tegucigalpa y de la norteña de San Pedro Sula, segunda ciudad del país, en busca de niños que viven de la mendicidad o de la venta de frutas, pan y globos, de limpiar vidrios de vehículos o de la prostitución y el robo.
El drama de los niños de la calle, muchos de los cuales se drogan con pegamento, es la cara más cruda de la extendida pobreza en Honduras, que afecta al 80 por ciento de sus 6.6 millones de habitantes.
Para organizaciones de atención a niños desamparados, la iniciativa de Ocaña, bautizada como "Cero Niños en las Calles", es traumática, no representa una solución para el problema de la niñez de la calle y únicamente sirve para fomentar la imagen de la primera dama como el "lado humano" del gobierno del conservador Ricardo Maduro.
Estos organismos de asistencia sitúan entre 3,000 y 20,000 el número de menores en las calles en las principales ciudades de esta nación centroamericana, la más pobre de América después de Haití y Nicaragua.
"Estos niños deberían estar en sus casas con sus familias, jugando, yendo a las escuelas y no en las calles. No debemos ser indiferentes, tenemos que terminar con el drama de estos niños", expresó Ocaña, entrevistada por Reuters.
Debido a su campaña, ya casi no se ven niños mendigando o vendiendo en las calles, en parte porque muchos de ellos se esconden para no ser llevados a los albergues. Funcionarios de gobierno que trabajan para Ocaña dicen haber "rescatado" de las calles unos 600 infantes en Tegucigalpa y 70 en San Pedro Sula.