La policía francesa descabezó ayer el aparato militar de la banda armada ETA con la detención en Pau (suroeste) de su presunto número uno, Gorka Palacios Aldai, que figuraba en la lista de los terroristas más buscados de la Unión Europea (UE), y de otros tres miembros de la organización.
La operación policial se produjo apenas cinco días después de que Ibon Fernández Iradi, alias "Susper", otro de los presuntos jefes de la organización separatista, cayera en manos de la policía francesa en Mont de Marsan, en la misma región del suroeste de Francia.
Desde Marruecos, el ministro español del Interior, Angel Acebes, aseguró que la cúpula del aparato militar de ETA había quedado descabezada tras esta oleada de detenciones, por lo que agradeció el "magnífico" trabajo de la policía francesa.
Según él, Gorka Palacios era "el número uno" de la banda armada. "Daba todas las instrucciones para los asesinatos cometidos y dirigía las operaciones criminales", aseguró.
Los otros tres detenidos son Juan Luis Rubenach, responsable de la "logística operativa" de la organización, Iñigo Vallejo Franco, presunto número dos del aparato militar de la organización, y José Miguel Almendoz Erviti, que no estaba fichado por la policía.
Acebes aseguró que "bajo reserva de que la policía francesa lo confirme, los cuatro hombres detenidos son los principales responsables de la organización terrorista".
El ministro advirtió, sin embargo, que "ETA sigue teniendo capacidad" para perpetrar atentados, pese al éxito de las recientes operaciones policiales en Francia.
Gorka Palacios, presunto miembro del comando Andalucía de ETA, ex miembro de los comandos Donosti, Andalucía y Madrid, se hallaba prófugo desde el 17 de julio de 1997, después que la explosión accidental de una granada sacara a la luz un escondite de ETA en una vivienda de Durango, en el País Vasco (norte de España).
La policía española sospecha que Gorka Palacios participó en el asesinato del teniente coronel Jesús Blanco, que el 21 de enero de 2000 marcó la ruptura efectiva de una tregua de 16 meses de ETA.
La huella chechena está también tras el atentado cometido hace cuatro días en el norte del Cáucaso, en la localidad de Yesentukí, donde varios terroristas suicidas cargados de explosivos se inmolaron dentro de un vagón de pasajeros y mataron a 44 personas.