La Policía acusó ayer a un hombre de intentar el secuestro de un avión tras encontrar una pistola en su equipaje de mano cuando se aprestaba a abordar un vuelo de Suecia a Inglaterra.
El sospechoso, un ciudadano sueco, integraba un grupo de personas que viajaba a Birmingham, Inglaterra, para asistir a una conferencia islámica, dijo la Policía de Vaesteraas, al noroeste de Estocolmo.
Agentes de seguridad descubrieron el arma dentro de un bolso de mano al pasarlo por los rayos X, dijo el vocero policial, Ulf Palm. Sólo se informó que el hombre residía en Estocolmo.
"Creemos iba a secuestrar el avión"", dijo Palm. Las autoridades investigaban posibles vínculos con el terrorismo y dijeron que el sospechoso tenía un prontuario por robo y asalto, pero se negaron a dar mayores detalles sobre la investigación en curso.
La Policía tenía detenido al sospechoso bajo cargos preliminares de intento de secuestro de un avión, los que conllevan penas de seis meses hasta prisión perpetua, de acuerdo con la gravedad de la acción, señaló Palm.
Los demás miembros del grupo, 18 adultos y dos niños, fueron interrogados por la policía durante varias horas y luego liberados. No existen sospechas en su contra, informó Palm.
Todos los residentes coinciden en que Yari gritaba desde el balcón pidiendo ayuda para su abuela, mientras abajo le gritaban que saltara, pero el ruego era ignorado por la niña. "Abajo le decían ¡salta Yari salta!, Pero ella no quería tirarse como lo habían hecho muchos y decía que no dejaría sola a su abuela", narró su vecina Edia Marín. "Los que estabamos abajo la vimos entrar al cuarto por última vez y escuchamos su grito desgarrador. Supongo que fue cuando la agarraron las llamas", explicó.
Otros vecinos consultados recuerdan que el día anterior Yari había estado muy alegre cantando alabanzas a toda voz desde su cuarto. Pero aunque muchos no encuentran consuelo ni entienden lo que le ocurrió a sus vecinas, alabaron el inmenso amor que hasta el último momento de su vida demostró Yari por su abuela enferma.
La vida le ha jugado la más cruel de las pasadas a Emma Paz, hija de Elba Rosa y madre de Yaribeth. Emma también vivía en la "Good Year", pero en un cuarto diferente al de su madre e hija. En medio de un llanto desgarrador contó a El Panamá América que la noche del jueves se disponía a salir, cuando su hija le preguntó si pensaba ir a la calle sin peinarse. "Entonces ella comenzó a peinarme y al final me dio un beso y me dijo que estaba muy bonita", relató Emma.
Cuestionando por qué había ocurrido la desgracia, narró que mientras conversaba con su hija, ésta le decía que sabía que moriría joven y que no llegaría lejos. "Ella me decía: Mamá el mundo se está acabando, mira las cosas que pasan, yo me voy a morir joven. Pero yo siempre la regañaba porque decía eso".
"Ella se levantaba alabando a Dios y se acostaba alabándolo también. Le gustaba cantarle a Dios y siempre sintonizaba radio Hossanna. Dios mío no entiendo esto", replicó Emma Paz, quien en adelante y luego de perder a su madre y a su hija precisará de toda la fe y el consuelo que inspiraron a los vecinos de la "Good Year", la joven Yari y su abuela Elba Rosa.