Pobladores de un precario campamento, afectados por el terremoto de 2010 en Chile, denunciaron una fuerte represión policial que dejó varios heridos, entre ellos, un niño que recibió perdigones, por bloquear una ruta en demanda de la reconstrucción de sus viviendas.
El gobernador de Concepción, Alejandro Reyes, se defendió de las acusaciones diciendo que hay agitadores entre los damnificados que buscan dañar el trabajo del gobierno del presidente Sebastián Piñera.

La represión se produjo cuando los pobladores volvieron a bloquear la ruta que une el balneario de Dichato, 470 kilómetros al sur de Santiago, con la cercana ciudad de Tomé.
“Estamos en un estado de guerra. Nosotros no somos terroristas, somos pobladores que estamos pidiendo la reconstrucción de Dichato”, dijo Lorena Arce al canal de noticias 24 Horas.
Ximena Toledo, habitante del campamento El Molino, que agrupa a unos 2,000 damnificados por el terremoto y tsunami de febrero de 2010, declaró a radio Cooperativa que “fueron muy agresivos los carabineros (policías)... Nosotros no somos delincuentes para tanto aparataje policial. Protestamos por una solución habitacional justa”.
El Molino es uno de los campamentos más grandes de damnificados. Aunque la mayoría recibió subsidios habitacionales, 16 meses después del cataclismo aún no se está construyendo ninguna casa.
Muchos de los habitantes de Dichato, que perdieron sus casas, están hacinados en viviendas de madera de 18 metros cuadrados, en medio del barro, con baños instalados en contenedores marítimos sobre los pasajes públicos.
La televisión estatal mostró a los habitantes de El Molino cortando árboles e incendiándolos en la ruta y a la policía disparando gruesos chorros de agua fría, y gran cantidad de gases lacrimógenos.
Ante la denuncia de que los agentes dispararon perdigones contra los pobladores, el gobernador dijo que la policía utilizó rifles antimotines para disparar balines de goma.
La Policía dijo que una decena de sus funcionarios resultaron lesionados con piedras y palos.
Reyes, con jurisdicción sobre Dichato y Tomé, admitió que los pobladores “están viviendo en situación precaria, tienen un trasfondo de dolor, de humanidad muy complicado, y que a ningún ser humano le gustaría estar viviendo la situación de vida por la que ellos están pasando”.