El ulema indonesio Abu Bakar Baasyir, supuesto "cerebro" del atentado del pasado día 12 en Bali, fue ingresado ayer en un hospital policial a la espera de ser interrogado, tras un traslado que ocasionó 16 heridos en choques entre sus seguidores y la fuerza pública.
Baasyir, acusado de ser el líder espiritual de la organización extremista Yema Islamiya, considerada la rama regional de la red terrorista Al Qaeda, llegó al hospital general de la Policía de Yakarta en un furgón policial y en medio de estrechas medidas de seguridad.
Pocas horas antes, 11 seguidores del clérigo musulmán y cinco miembros de las fuerzas antidisturbios resultaron heridos en los enfrentamientos ocurridos frente al hospital de la localidad javanesa de Solo, donde Baasyir fue sacado por la Policía para conducirlo a Yakarta, situada a unos 400 kilómetros al oeste.
La Policía rompió la cerradura de la puerta de la habitación del hospital, sentó al clérigo musulmán en una silla de ruedas y lo introdujo en una furgón en medio de las protestas de alrededor de 200 fundamentalistas, que eran vigilados por 300 agentes antidisturbios.
"Estados Unidos y la Unión Europea deberían emplear toda su influencia para que Rusia modifique el curso de su política en Chechenia", dijo Zakáiev, y agregó que "estamos convencidos de que sin una intervención exterior, el conflicto chechén durará años".
En tanto, la UE no cambiará su posición con respecto al conflicto de Chechenia, confirmó el presidente de turno del Consejo Europeo, el danés Anders Fogh Rasmussen, tras la reunión que mantuvo con los líderes de los países candidatos a la ampliación del organismo europeo.
La Declaración fue suscrita por el Ejecutivo y por la mayoría de los miembros de la Coordinadora, a excepción de los tradicionales partidos socialdemócrata Acción Democrática (AD), y democristiano Copei.
El documento comprometió a las partes a avanzar en la mejora del sistema electoral, en la aprobación de una ley de desarme de la población civil, y en las investigaciones de las muertes ocurridas en torno al golpe de Estado del pasado abril.
La misión de Gaviria tendrá además como telón de fondo la protesta de la plaza de Altamira, en el este de Caracas, un "territorio liberado" el martes pasado por 14 altos mandos que desconocieron el Gobierno "ilegítimo" de Chávez y llamaron a la "desobediencia y rebeldía" del pueblo y militares venezolanos.
El líder del grupo de rebeldes, general Enrique Medina Gómez, reiteró ayer su llamamiento a la población a mantenerse "en pie de lucha hasta que el tirano (Chávez) haya sido derrocado", y exhortó a Gaviria "a que contribuya a resolver la crisis venezolana por medio de la renuncia de Hugo Chávez Frías".
El llamamiento de los oficiales, algunos procesados e investigados por el golpe de Estado del pasado abril, ha sido respaldado por miles de simpatizantes que se mantienen desde el martes en vigilia en esa plaza y por un número impreciso de oficiales activos y retirados de la Fuerza Armada Nacional (FAN).
Las principales guarniciones militares del país han reiterado su "respeto por la Constitución y apoyo al Gobierno legítimamente constituido" de Chávez, y el país ha permanecido en calma tras el pronunciamiento del grupo de 14 oficiales.
Líderes de la mayoría de los sectores de Coordinadora también han ido a Altamira a apoyar a los oficiales, y a pedir la renuncia inmediata de Chávez o la celebración de una consulta popular no vinculante sobre su permanencia al frente del Ejecutivo.
Gaviria deberá enfrentarse además a una oposición que ha mostrado abiertamente su molestia ante el rechazo expresado por la OEA al llamado a la "desobediencia y rebeldía" civil y militar hecho por el grupo de altos oficiales venezolanos.