El presidente Rafael Correa denunció un intento de golpe de Estado y se declaró “prácticamente secuestrado” dentro de un hospital al que fue llevado tras ser agredido por policías que se rebelaron y se tomaron el principal cuartel policial capitalino y de otras ciudades.
El presidente se negó a negociar con los policías sublevados mientras le impidan salir del hospital donde lo tienen rodeado.
“Con estas medidas de hecho, olvídese de cualquier acuerdo o cualquier diálogo” mientras no pueda salir, dijo.
Apuntó que del hospital lo sacan “como presidente o como cadáver” y aseguró que no va a perder su “dignidad”.
“Estoy listo para salir y no he podido porque no han despejado la salida”, dijo, y anotó que en el transcurso del día estuvo recibiendo tratamiento médico porque se hizo daño en la pierna.
Los policías se rebelaron contra una nueva ley que aseguran, les quita beneficios económicos. La norma aún no ha sido promulgada.
Control.El gobierno decretó el estado de excepción por una semana, y el ministro de Seguridad Interna y Externa, Miguel Carvajal, informó que “este tema de la insubordinación de la policía es de algunos sectores”.
El jefe del Comando Conjunto de las fuerzas armadas, general Ernesto González, dijo que son “una institución organizada, jerarquizada, subordinada al interés nacional, y también subordinada a la autoridad legal, legítimamente constituida ...”.
“El motivo que origina esta crisis ... es la probable promulgación de la Ley Orgánica de servicio público, para la cual solicitamos sea revisada o dejada sin efecto para que el personal de servidores públicos, militares y policías no se vean afectados en sus derechos”, afirmó.
Los policías rebelados rechazan la nueva Ley de Servicios Públicos que les extiende de 5 a 7 años el tiempo para ser ascendidos.
Unos 800 policías protagonizaron la protesta en la capital, unos 150 militares de la fuerza aérea bloquearon el aeropuerto de Quito y otros tantos el de Guayaquil, así como decenas de integrantes civiles y militares que laboraban en el ministerio de Defensa.
Caos.La mayor parte de los comercios cerraron o atendieron parcialmente en Quito, escenario de dos manifestaciones callejeras, de unas 3,000 personas cada una, a favor de Correa, frente al Palacio de Gobierno, y otra frente al hospital de la policía, donde se encuentra el mandatario.
El alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, líder opositor, señaló que “el Presidente debe entender que el país le exige otro tipo de política. Al ciudadano, sea quien sea y piense como piense, hay que oírlo y entenderlo y servirlo, no afectarlo ni atacarlo”, expresó.
Ante la ausencia de policías en algunas ciudades, se reportaron saqueos de comercios.
En declaraciones a radio Sonorama, el ejecutivo del aeropuerto, Philippe Baril, dijo que alrededor de 300 militares cerraron las pistas del lugar, y que unos 700 pasajeros se vieron afectados por la medida.
Bajas.El ministro coordinador de Seguridad Interna y Externa de Ecuador, Miguel Carvajal, dijo que según información preliminar, la sublevación causó la muerte de un civil en Guayaquil y una docena de heridos por perdigones. Mientras que en Quito se reportaron dos heridos.
Medios.Los policías sublevados invadieron Ecuador TV y pretendían interrumpir la señal de ese canal y de Gama TV, medios controlados por el Gobierno.
“Están agrediendo a nuestros compañeros en el control máster, han roto las puertas”, dijo un periodista.