Los policías del estado brasileño de Río Grande do Norte ignoraron una decisión judicial que les ordenó levantar una huelga que mantienen desde hace una semana y decidieron seguir de brazos cruzados en reclamo de salarios atrasados.
"Lamentablemente, además de no pagar los salarios, el Gobierno (regional) va a la Justicia para intentar impedir nuestro derecho a cobrar el sueldo. Y la Justicia acepta el pedido y pretende que trabajemos como esclavos", afirmó Nilton Arruda, presidente del sindicato que agrupa a los policías de Río Grande do Norte.
Arruda hizo esas declaraciones a periodistas tras una asamblea del sindicato que decidió por mayoría que los policías se mantengan "acuartelados", lo que implica que irán a sus puestos de trabajo pero seguirán sin patrullar las calles, como sucede desde el pasado martes, en reclamo para exigir el pago de dos meses de salarios atrasados.