PROPUESTAS PRESIDENCIALES
- [B] Barack Obama ha esbozado[/B]una agenda para su segundo mandato que se concentra en el control de armas y la inmigración, temas que ponen a prueba la solidaridad republicana.
El Partido Republicano parece haber caído en una espiral de división e indignación.
Las rencillas han llegado hasta el liderazgo partidista en la Cámara de Representantes.
Las tensiones geográficas se han incrementado entre los republicanos del noreste del país con otros de zonas más conservadoras.
Los líderes del movimiento Tea Party han amenazado con usar la fuerza de los votos para castigar a decenas de republicanos que aprobaron una medida que eleva los impuestos a los estadounidenses de mayores ingresos.
“La gente está indignada. Y me sumo a esa indignación”, dijo Amy Kremer, presidenta del Tea Party Express, e insistió que no tiene “confianza alguna” en el partido que suelen respaldar sus miembros.
La dirigente habló, luego de que los legisladores republicanos acordaron elevar los impuestos, pero sin lograr reducciones del gasto público, a fin de evitar el “abismo fiscal”.
“Todo el que votó ‘sí’ en la Cámara (de Representantes) debería estar preocupado” por las primarias de 2014, agregó.
Al mismo tiempo, una de las voces republicanas más populares, el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, criticó la “política tóxica interna” del partido cuando los representantes se negaron en un principio a aprobar un plan multimillonario de ayuda para las víctimas del huracán Sandy. Dijo sentirse “asqueado” al ver su actuación y culpó especialmente al presidente de la Cámara Baja, John Boehner, el funcionario electo de mayor rango en el Partido Republicano.
Las luchas internas republicanas para darle un rumbo al partido quedaron al descubierto, luego de que Mitt Romney perdió las elecciones presidenciales ante Barack Obama el 6 de noviembre, aunque han empeorado últimamente.
Las consecuencias podrían afectar la capacidad del partido para ganar batallas en el Capitolio.