Si quiere motivarla en la cama, acompáñela de compras. Después de que un estudio revelara que las mujeres prefieren ir de compras antes que tener sexo, los grandes seductores han descubierto que no hay mejor forma de llevársela a la cama que dándole lo que más le gusta: shopping.
Cuando, hace un tiempo, una encuesta de la transnacional Unilever reveló que la mayor parte de mujeres renunciaría a quince meses de sexo (algunas hasta tres años) a cambio de tener un nuevo guardarropa, los varones se sintieron ofendidísimos.
Más aún cuando la misma encuesta, realizada entre mil mujeres entre 18 y 54 años en diversas ciudades norteamericanas, reveló que el 61% de ellas confesó que perder su prenda favorita la haría sentir peor que renunciar al sexo por un mes. Y peor todavía: que el tiempo promedio de “romance” con una prenda –blusa, falda, zapato– era de doce años. ¿Y con un hombre? Once. ¡Ouch...!
El miedo de los hombres lo expresó mejor que nadie Carson Kressley, el popular diseñador del reality “Queer eye”: “Hay un viejo dicho que dice que la ropa hace al hombre. Ahora vemos que incluso puede reemplazarlo”.
Para Helayna Minsk, directora de Marketing de Unilever, el resultado no fue una sorpresa. “Todos sabemos que las mujeres piensan en ropa cada vez que van por la calle y nadie puede decir que piensan en sexo de la misma forma”, señaló.
Lo que muchos hombres no entendieron entonces es que, con esta encuesta, se les abría una oportunidad inmejorable para lograr que sus compañeras de lecho se hicieran más asequibles.
Sin embargo, muchos mujeriegos incorregibles encontraron una “oportunidad de negocios”, es decir, un modo de convencer con mayor facilidad a sus eventuales víctimas para irse a la cama con ellas.
“No me falla. Cuando una mujer me gusta, le ruego que me permita acompañarla en sus próximas compras. Después de comprarse ropa, ella suele estar tan excitada que llevármela a la cama es lo más fácil. Y, lo mejor de todo, es ella la que gasta su propio dinero y yo disfruto de los efectos”, nos cuenta José Carlos B., un joven ejecutivo peruano de gran éxito entre las chicas.
Y tiene sentido. En las compras, la mujer puede encontrar el mismo estímulo y relax que en los juegos preliminares del sexo, por lo que puede estar en disposición de irse a la cama en un plazo muy breve.
Según la república.es, para que una novia, esposa o amante sienta deseos automáticos de tener sexo con su pareja, la mejor estrategia, es darle, a partir de ahora, lo que más le gusta, ¡shopping!.
Pero, por supuesto, no hablamos de la actitud tradicional de los varones frente al gusto femenino por las compras.
A ninguna mujer le gusta tener a un sujeto ceñudo y criticón siguiéndola por entre los escaparates. Usted tiene que participar en el asunto.
“De lo que se trata es de entusiasmarse como ella, de participar en su búsqueda, de aconsejarla y, mi parte favorita, verla probarse la ropa y decirle lo bien o mal que se le ve, de la manera más objetiva, pero galante, posible”, según José Carlos B., quien asegura que esta técnica no le ha fallado ni una sola vez, ni con solteras ni con casadas.