El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, celebró ayer el natalicio del líder de los derechos civiles Martin Luther King y dijo que en su país se han logrado avances en este tema, aunque admitió que "aún hay prejuicios que frenan a la gente".
Bush y su esposa Laura asistieron a un servicio en el templo de la Primera Iglesia Bautista de la comunidad de Glenarden, un suburbio de Washington, donde hubo música de órgano y se cantaron himnos. King encabezó la lucha en Estados Unidos en contra de la segregación racial hasta que fue asesinado en 1968.
"Es correcto que honremos a este gran estadounidense en un templo, porque de la iglesia nace la noción de la igualdad y la justicia. Y aunque hemos logrado progresos (en el campo de los derechos civiles), aún falta mucho por hacer", dijo Bush a una asistencia mayoritariamente negra.
"Hay todavía en nuestra sociedad gente no atendida. Aún hay prejuicios que frenan a la gente. Sigue en pie un sistema escolar que no eleva a nuestros niños para que aprendan", expresó.