El largo discurso pronunciado por Bush en la convención republicana en la noche del jueves, aceptando su nominación a la reelección el 2 de noviembre, fue considerado proficuo en generalidades y falto de detalles y que a pesar de hacer de la seguridad de Estados Unidos la base de su campaña, no ofreció nueva información sobre sus métodos.
"No hubo nada en el discurso (...) que sugiera una nueva era de franqueza por parte de la Casa Blanca, o esperanzas de que alguno de esos problemas fundamentales será tratado de otra manera que con la actitud "a mi manera o la carretera", que Bush ha usado en temas como la reducción de impuestos o Irak", escribe el New York Times.
"La mayor dificultad con el discurso de Bush no es tanto en lo que dijo, sino en lo que dejó afuera: los errores y dificultades que afectaron su primer período y que harán difíciles de alcanzar muchos de los objetivos que citó", afirmó por su parte el Washington Post.
"El presidente debe hablarle al alto número de electores moderados que sienten que las cosas fueron en la dirección equivocada en los últimos cuatro años y convencerlos de que es capaz de aprender de sus errores y actuar mejor. En ese aspecto su discurso de aceptación tuvo carencias", dijo el editorial del Times.
En el frente doméstico, "sus propuestas carecieron de detalles" y "aunque ni siquiera mencionó los déficits, prometió hacer permanentes sus descuidadas reducciones de impuestos", constató el Post en un editorial.
En forma similar, en lo que respecta a sus objetivos de política exterior y su "visión de extender la democracia en Medio Oriente (...) dejó muchas incógnitas", señaló.
Bush aceptó la nominación con un discurso dedicado en su primera parte a temas eminentemente domésticos mientras que la parte final se refirió a seguridad, terrorismo y las guerras de Afganistán e Irak.
El presidente inició ayer una gira electoral en la que vuelve a cuatro estados indecisos cuyos votos pueden darle la victoria en noviembre.
Los estados que visitó son: Pensilvania, Wisconsin, Iowa y Ohio.
En Moosic el mandatario repitió una teoría que, cuando la esgrimió hace algunas semanas, recibió duras críticas de la oposición demócrata: que los más ricos tienen medios para esquivar los aumentos de impuestos.
Si Estados Unidos demuestra incertidumbre y debilidad en esta década, el mundo marchará a la deriva hacia la tragedia"", manifestó. Esto no sucederá bajo mi mandato"", sostuvo.
El vicepresidente, Dick Cheney, visitó ayer Oregon, otro estado donde Kerry y Bush están muy igualados.