La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, denunció que su Gobierno es objeto de "operaciones basura" luego de que la justicia de EE.UU. señaló que los $800,000 decomisados a un venezolano en Buenos Aires eran para la campaña de un candidato a las elecciones en este país.
"Esta presidenta puede ser mujer, pero no se va a dejar presionar", exclamó la mandataria, quien al hablar durante un acto oficial dijo que seguirá "afirmando" la "relación de amistad con todos los países latinoamericanos, también con la República Bolivariana de Venezuela".
"Más que países amigos, quieren países empleados y subordinados", agregó en aparente alusión a Estados Unidos, nación a la que en ningún momento mencionó al presentar un programa de erradicación de basureros en Buenos Aires.
Según publicaron algunos diarios argentinos, el FBI estadounidense sospecha que el dinero incautado en agosto último al empresario venezolano Guido Antonini Wilson en Buenos Aires estaba destinado a la campaña de Fernández, quien el pasado lunes asumió la Presidencia tras ganar las elecciones de octubre.
"Permítanme, en esta mañana de basurales concretos, que están aquí, hablar de algunos otros basurales, que no indican crecimiento ni desarrollo. Basurales de la política internacional que más que indicar crecimiento y desarrollo indican tragicómicamente la involución en el desarrollo y seriedad de las relaciones internacionales", advirtió la jefa de Estado.
Fernández sostuvo que seguirá "afirmando la necesidad de profundizar y ampliar el Mercosur", bloque integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, y del que Venezuela está en proceso de convertirse en miembro pleno.
También prometió "seguir trabajando en la construcción e instrumentación del Banco del Sur".