Encuentro
Obsequios
- Cristina Fernández le regaló un termo con el logotipo del bicentenario, además de un libro al respecto y un cuadro de Santa Rosa de Lima, patrona de la Independencia de la República Argentina, pintado con vino de uva malbec argentina.
Intercambio
- El obispo de Roma obsequió a Fernández con una copia de su exhortación apostólica La alegría del Evangelio (Evangelii Gaudium) y con un medallón en bronce con la imagen en bajo relieve de San Martín.
Reunión
- Es el tercer encuentro con Fernández desde que Bergoglio fue elegido papa.
El papa Francisco recibió en audiencia privada a la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, quien trasladó al pontífice el saludo, los buenos deseos y el sentimiento de afecto del pueblo argentino con motivo de su primer año de ministerio petrino.
La mandataria argentina llegó al encuentro cojeando y provista de una visible férula en la pierna izquierda a raíz de un esguince en el tobillo sufrido mientras caminaba por la habitación de su hotel, por lo que tuvo que ser atendida en el hospital romano Umberto I.
Aunque con retraso por el incidente, Fernández llegó finalmente a la residencia Santa Marta.
A las puertas de la residencia la esperaba ya el pontífice, exarzobispo de Buenos Aires, quien se reunió en primer lugar durante veinte minutos con la delegación argentina, de la que formaba parte el canciller, Héctor Timerman.
Acto seguido, Francisco y Fernández mantuvieron un encuentro en privado, que consistió en un almuerzo que duró, aproximadamente, tres horas.
Antes de esta reunión, la presidenta argentina obsequió al exarzobispo bonaerense con varios regalos, la mayoría de ellos referentes a la celebración, en 2016, del bicentenario de la Declaración de Independencia de Argentina.
En este sentido, el papa Francisco volvió a comentar la posibilidad de viajar a su país en ese año para participar en el Congreso Eucarístico que se celebrará en Tucumán (norte) con motivo de dicha efeméride.