El presidente Bashar Assad insistió en que su régimen analiza aplicar reformas políticas, entre ellas, poner fin al monopolio de su Partido Baath en la vida política de Siria, pero miles de manifestantes lo acusaron de aferrarse al poder mientras gritaban “¡mentiroso!”.
En un discurso televisado a todo el país, el tercero desde que comenzaron las manifestaciones prodemocráticas, Assad reconoció como legítimas las demandas populares de reforma, pero dijo que hay “saboteadores” que se han aprovechado de la situación.
Aunque convocó a lo que llamó un “diálogo nacional”, dijo: “No hay una solución política con quienes portan armas y matan”.