El presidente de Bolivia Gonzalo Sánchez de Lozada se reunió ayer con su gabinete tras desmantelar una supuesta rebelión de policías mientras las manifestaciones por su renuncia dejaron tres muertos -entre ellas un niño- y 15 heridos en El Alto, ciudad vecina a La Paz.
El niño Alex Morellicona, de cinco años de edad, murió víctima de disparos de tropas combinadas del Ejército y la Policía que escoltaban, apoyadas por tanquetas, dos vehículos cisternas para abastecer de gasolina a la ciudad de La Paz, según relatos de los vecinos y medios.
“¡Los militares nos están metiendo bala!”. “¡Hay muchos muertos y heridos!”, lamentaron los vecinos por teléfono a medios radiales, mientras de fondo se escuchaba el tableteo de disparos de ametralladora.
Sánchez de Lozada, se reunió de urgencia a su gabinete luego que en la madrugada de ayer su gobierno anunció que siete policías fueron detenidos acusados de organizar un presunto motín.
El anuncio estuvo precedido por la determinación de reforzar las medidas de control militar en torno al presidencial Palacio Quemado, el edificio del Poder Legislativo, la Cancillería y los alrededores de la Plaza de Armas de La Paz.
Las protestas recrudecerán mañana con el cierre de una ruta troncal que une el este con el oeste del país por parte de productores de coca del Chapare que se oponen a la exportación de gas a Estados Unidos y México a través de Chile. Con la actual legislación Bolivia sólo percibiría el 18% de los ingresos por ese proyecto, dicen los detractores de la iniciativa.
El poderoso gremio de choferes de transporte público cumplirá una huelga de 24 horas el próximo martes, aunque muchos de sus afiliados se manifestaron ayer en protesta por el desabastecimiento del combustible, impedido de salir de la planta de Senkata por los pobladores de El Alto.
Otro importante gremio, el de los panificadores, se sumó a la protesta con la declaratoria de una huelga de 72 horas desde mañana.
El cuarto día de paro general en la zona periférica de El Alto y bloqueos de rutas circundantes endurecieron ayer un cerco sobre La Paz.
La ciudad, de 700,000 habitantes, amaneció sin expendio de combustibles y gas doméstico a raíz de un bloqueo que por segundo día consecutivo impide el desplazamiento de un convoy de cisternas desde una planta de refinamiento ubicada a 10 kilómetros de El Alto.
Paralelamente, autoridades investigaban el origen de una explosión que poco antes de la medianoche del viernes destrozó un tramo de un gasoducto que une a La Paz y El Alto.
El diario La Prensa sostuvo ayer que las seis principales rutas que confluyen en La Paz se hallaban bloqueadas con una notable merma en el abastecimiento de alimentos y productos agrícolas a sus mercados de consumo.
Fuentes gubernamentales dijeron que unos 38 camiones cisternas que no podían desplazarse desde esa planta por los bloqueos de rutas serían escoltados militarmente rumbo a las dos ciudades para normalizar los suministros.
Sectores no comprometidos en los conflictos, como la empresa privada, la Iglesia Católica y organismos defensores de los derechos humanos, insistieron en sus exhortaciones para que el gobierno extreme esfuerzos en busca del diálogo y la pacificación del país.