El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, se tomará su tiempo para sopesar las numerosas ideas que está escuchando sobre el cambio de rumbo en Irak, aunque ya adelantó que algunas de ellas están descartadas porque llevarían al fracaso.
Tras avisar de que "no tendrá prisa" por anunciar las decisiones que guiarán la nueva dirección en el conflicto iraquí, el presidente dijo que, en la ronda de consultas que está efectuando con todos los actores implicados, ha escuchado ideas "interesantes" y otras que "llevarían a la derrota".
Esas últimas "las rechazo", aclaró Bush, tras reunirse con altos cargos del Pentágono y de su equipo de seguridad nacional, en un acto con el que ha puesto fin a varios días de consultas sobre la situación en Irak con militares, funcionarios, expertos y políticos de EE.UU. y del exterior.
Como ejemplo de esas ideas o consejos que ya ha descartado, Bush citó las que plantean una retirada "antes de completar la misión" o las que no ayudan al gobierno iraquí a dar los pasos necesarios para que pueda realizar su trabajo.
Las consecuencias de salir de ese país antes de cumplir el trabajo serían graves para los ciudadanos estadounidenses porque, según alertó, el enemigo sigue teniendo la capacidad de "atacarnos."