El nuevo presidente de Filipinas, el controvertido Rodrigo Duterte, compartió su primera cena como jefe de Estado con los más marginados del barrio manileño de Tondo, una de las zonas más pobres y subdesarrolladas del país.
Cientos de familias en la indigencia recibieron al mandatario, de 71 años, en el complejo deportivo de Delpan, donde se habían montado para el banquete largas filas de mesas con manteles blancos y sillas de plástico del mismo color.
La secretaria de Bienestar Social, Judi Taguiwalo, explicó que había sido una decisión personal de Duterte el compartir esta velada con los pobres, quienes han sido el centro de su campaña electoral, según el medio "Inquirer".
El índice de pobreza en Filipinas, sobre la base de 3.1 dólares diarios, estaba en el 37.6% de la población en 2012, según el Banco Mundial.
El nuevo mandatario ganó las elecciones del 9 de mayo con más de 16.6 millones de votos, 7 millones más que el segundo.
Duterte, quien fuera durante 22 años alcalde de Davao, se ganó la confianza de los filipinos con la promesa de luchar contra el crimen y las drogas.