El presidente de Timor Oriental, Xanana Gusmao, y su ministro de Asuntos Exteriores, José Ramos Horta, pidieron ayer comprensión a la comunidad internacional tras los violentos disturbios de esta semana en Dili, que causaron dos muertos y seis heridos.
Gusmao manifestó su sospecha de que la revuelta, la peor desde la independencia del país, el pasado mayo, estuvo promovida únicamente por "algunos grupos" concretos.