El presidente de El Salvador, Elías Antonio Saca, se opone a reabrir un juicio penal por el asesinato del popular arzobispo Oscar Arnulfo Romero, como solicitó la Iglesia Católica.
El pedido fue hecho el martes, días después de que un juez de California condenara a un ex militar a pagar 10 millones de dólares por su papel en el magnicidio, ocurrido en 1980 y considerado símbolo de la represión contra los izquierdistas desatada por los escuadrones de la muerte vinculados a las fuerzas armadas.
"Creo que abrir las heridas del pasado no sería lo más conveniente para un país que está viendo hacia el futuro. Sin embargo, respeto las decisiones de cada quien", dijo el mandatario.
La muerte de Romero ocurrió durante la guerra civil que desangró al país entre 1980 y 1992.