El presidente de Paraguay, Luis González Macchi, se siente fortalecido para encarar los últimos meses de su mandato después de que el Senado decidió absolverle en un juicio político por mal desempeño de funciones y hechos de corrupción.
En sus primeras palabras tras el veredicto de la Cámara Alta, González Macchi aseguró ayer que la decisión parlamentaria "salvó a la República" y le fortalece "como político" para gobernar con "mayor firmeza y más esfuerzo" en la lucha contra la corrupción. El Senado, constituido como tribunal desde el pasado 23 de enero, no reunió el martes, la mayoría de dos tercios necesaria para destituir al presidente.
Entre otros cargos, González Macchi fue acusado del desvío a Estados Unidos de 16 millones de dólares de dos bancos intervenidos y de presuntos hechos de corrupción durante el fracasado proceso de privatización de la telefónica estatal.
En la votación final, 25 senadores apoyaron la destitución del presidente, 18 abogaron por su continuidad y una parlamentaria optó por la abstención, tras una sesión de más de 10 horas en la que nadie defendió su gestión.
El presidente, que ayer hizo declaraciones a la prensa acompañado de varios ministros y funcionarios de su confianza, rehusó hacer referencia a las acusaciones vertidas en su contra y no dio lugar a preguntas de los periodistas.