El presidente sudanés, Omar Al Bechir acusó a la comunidad internacional de "tomar como blanco al Islam" en la crisis del Darfur (oeste de Sudán), mientras aumentaba ayer la presión para prevenir una catástrofe humanitaria.
Según informó ayer el diario pro-gubernamental Al Anbaa, Bechir indicó a sus partidarios al término de la oración semanal del viernes, que "el verdadero objetivo de la campaña internacional contra su país no era denunciar la situación en la región agitada del Darfur, sino frenar la progresión del Islam en el país".
Sudán se encuentra bajo fuerte presión por parte de la comunidad internacional que le pide que resuelva la crisis del Darfur, en la que murieron 10,000 personas en 18 meses de conflicto entre las fuerzas gubernamentales y los grupos rebeldes. Pero la ONU , afirmó el viernes que podrían ser 50,000 muertos.
Las presiones internacionales van en aumento. Gran Bretaña anunció que estaba dispuesta a enviar 5,000 hombres Darfur, mientras Australia examinaba un envío de tropas dentro de una posible misión de paz de la ONU.
El mismo día, el presidente estadounidense, George W. Bush exigía que Sudán ponga fin a la violencia.
Por su parte, la Unión Europea, pidió ayer a Jartum que desarme a las milicias, conocidas como los janjaweed.
El viernes, el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, instó a Sudán a desarmar a las milicias árabes en Darfur. Tanto Powell como el secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, subrayaron que el gobierno sudanés puede poner fin al conflicto.