"El desarrollo de nuestras relaciones con Libia dependerá del desenlace de este caso", señaló Hohmann, quien dijo ignorar si el traslado a Bulgaria tardará varias semanas, pero subrayó que "hay que dejar clara la importancia de que sea pronto".
El Alto Consejo de Justicia libio conmutó por cadena perpetua las sentencias de muerte dictadas en 2004 contra los seis cooperantes sanitarios, acusados de infectar deliberadamente con el virus del sida en 1999 a 438 niños libios, de los cuales 56 han fallecido.
El fallo se produjo después de años de negociaciones entre Bulgaria, la CE y Trípoli, y después de que los familiares de los niños renunciaran a la pena de muerte tras percibir un millón de dólares por familia.
Hohmann dijo que las autoridades búlgaras ya han emprendido los trámites para lograr el traslado de las enfermeras y del médico, a quien se ha concedido la nacionalidad búlgara, para que cumplan sus penas en ese país.
"Señor presidente, confiamos en su compromiso de ir a fondo para descubrir la verdad", dijo Grynwald a Kirchner, a quien además acompañaron varios ministros y otras autoridades argentinas.
Pilar Rahola, ex vice-alcaldesa de Barcelona, sostuvo a su vez que Argentina "está dando una lección al mundo" en referencia a la petición de captura de nueve iraníes, entre ellos el ex presidente Hashemi Rafsanjani, acusados de "encomendar" a Hizbulá el atentado del 18 de julio de 1994.
En Israel, la viceprimer ministra Tzipi Livni, criticó la falta de justicia en relación con el atentado.
Hubo 22 argentinos acusados de complicidad en el atentado, los mismos fueron absueltos por falta de pruebas en un juicio celebrado en 2004, cuando se inició un proceso tras el que se destituyó a Juan José Galeano, el juez que llevó a cabo las primeras investigaciones.
También permanece impune el atentado que en marzo de 1992 destruyó la embajada de Israel en Buenos Aires con el resultado de 29 muertos.