El presidente estadounidense George W. Bush recibe presiones de cubanos de línea dura y derechistas de su país para endurecer su política contra Cuba, afirmó ayer en Caracas el canciller cubano Felipe Pérez Roque.
Por ello, Pérez Roque insistió en que un futuro cambio en la política de Estados Unidos hacia la isla caribeña en ese sentido "debería entenderse, habría que verlo más que todo como parte de la política doméstica" estadounidense.
Estados Unidos "ha anunciado que están haciendo una revisión de su política hacia Cuba. Ello obedece a las fuertes presiones que el gobierno de Bush está recibiendo de los sectores extremistas de línea dura de origen cubano que están en Miami (...) y de sectores de ultraderecha", señaló Pérez Roque en una entrevista en la televisora oficial Venezolana de Televisión.
Pérez Roque viajó esta semana a Caracas para participar en la octava Reunión del Mecanismo de Consulta Política entre Venezuela y Cuba, pero su agenda incluye otras actividades con su homólogo venezolano Roy Chaderton.
Según el canciller cubano, los exiliados en Miami "le reclaman (a Bush) los compromisos a los que llegó con ellos cuando lo apoyaron en la anterior elección que él ganó de manera muy controversial en Florida".
"Le dicen que le van a quitar el apoyo para estas elecciones. De manera que hay preocupación en el gobierno norteamericano y ha anunciado nuevas medidas contra Cuba", señaló. Subrayó que Washington podría "próximamente anunciar nuevas medidas contra nuestro país en adición al bloqueo".
"No debería sorprendernos que dentro de las medidas que se anuncien este un mayor financiamiento" para los grupos disidentes, agregó. Resaltó que en Estados Unidos hay dos posturas respectos a la política hacia Cuba: la de los "cubanos de línea dura" que, a su juicio, "no representan la opinión de la mayoría de los cubanos que viven en los EU que abogan por un cambio y una normalización de las relaciones con Cuba".
Y la de "amplios sectores de la opinión pública norteamericana, en el senado y en la cámara, en ambos hay mayoría a favor de un cambio de la política hacia Cuba" tendiente hacia la flexibilización, subrayó.
Por otro lado, el gobierno estadounidense congeló las cuentas de 10 presuntos miembros del grupo terrorista asiático Yemaah Islamiyá (YI), una organización que ha sido vinculada con la red Al Qaeda de bin Laden, informó ayer el secretario del Tesoro norteamericano, John Snow.
Entre los mencionados en la lista figura Imam Samudra, supuesto cerebro de los atentados explosivos del 12 de octubre del 2002 en Bali, Indonesia, en los que murieron 202 personas.
"La acción de hoy identifica a 10 individuos en el corazón de la red Yemaah Islamiyá", dijo Snow en el comunicado. "Estos terroristas han trabajado para lograr los objetivos terroristas de Al Qaeda en el sudeste asiático", agregó.
"Han planeado asesinar a dirigentes internacionales, han tramado y apoyado ataques como los atentados de Bali... Esperamos trabajar con nuestros aliados en la región para desmantelar a la YI", afirmó el funcionario estadounidense.