Un equipo de científicos dio a conocer un nuevo método que contribuiría a la recuperación de pacientes con órganos trasplantados, mediante el uso de monóxido de carbono (CO).
Aunque el gas es letal en volúmenes elevados, aplicado en dosis diminutas ayudaría a dilatar vasos sanguíneos y disminuir inflamaciones, lo que podría traducirse en mayores probabilidades de supervivencia para los pacientes.
Los investigadores de la Universidad de Sheffield diseñaron un sistema que permite usar dosis minúsculas de CO por medio de moléculas portadoras del tóxico gas.
Según el equipo, las pruebas de laboratorio han sido promisorias y se espera iniciar tratamientos con pacientes en alrededor tres años.
Los científicos están encabezados por el profesor Brian Mann, quien trabaja en colaboración con el doctor Roberto Motterlini en el Instituto de Investigaciones Médicas Northwick Park.
Los científicos sostienen que su descubrimiento podría tener otras aplicaciones, entre ellas el tratamiento de enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide y la hipertensión pulmonar.
Según el profesor Mann, el nuevo tratamiento eliminaría ese riesgo.
En pocas palabras, el sistema consiste en inyectar o tomar moléculas solubles en agua que liberan CO (CORMs, por sus siglas en inglés) en el organismo.
Las moléculas, explicó el profesor Mann, "se disuelven en agua y pueden producirse en forma líquida porque eso les permite incorporarse rápidamente a la corriente sanguínea".
En todo caso, indicó el profesor, "se pueden inyectar donde sea necesario sin constituir una amenaza. Es una forma mucho más segura de administrar monóxido de carbono".
En el caso de pacientes de trasplantes, se trataría el órgano donado para minimizar el riesgo de daño y de rechazo.
El doctor Ian Fairlamb, químico de la Universidad de York, indicó que ahora hay muchos científicos buscando nuevas técnicas para producir CORMs a partir del trabajo pionero del doctor Motterlini.
"Al principio puede parecer sorprendente que el CO sea benéfico porque es un gas tóxico", explicó Fairlamb. "Pero pequeñas dosis de CO pueden provocar una amplia gama de efectos biológicos que uno puede usar en muchas aplicaciones terapéuticas".
Según el investigador Fairlamb, el monóxido de carbono puede afectar el feto, los niños, ancianos y pacientes con lesiones vasculares previas presentan mayor índice de mortalidad.