Un testigo anónimo del asesinato el pasado 10 de mayo del abogado Rodrigo Rosenberg reveló ayer al Procurador de los Derechos Humanos (PDH) de Guatemala, Sergio Morales, los nombres de tres de las seis personas que, según su testimonio, cometieron el crimen.
Morales dijo a la prensa que el testigo anónimo le hizo llegar a su despacho un documento en el que le asegura que el crimen contra Rosenberg, quien en un video difundido de modo póstumo responsabilizó de su muerte al presidente Álvaro Colom, fue cometido por seis personas.
"En el documento el testigo identificó con sus nombres y apellidos a tres de los seis supuestos asesinos", aseguró Morales en declaraciones públicas a través de los medios de comunicación locales.
El Procurador aseguró que este mismo miércoles entregó el informe a la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), que investiga ese crimen, para que determine la veracidad de su contenido.
Según Morales, su oficina trata de ubicar al testigo anónimo para ofrecerle protección, ya que considera que por lo delicado del caso su vida podría correr peligro.
Diez días después de que se difundiera el video grabado por Rosenberg en el que responsabiliza de su muerte a Colom, su esposa Sandra Torres, su secretario privado, Gustavo Alejos, el empresario Gregorio Valdez, y los directivos del Banco de Desarrollo Rural, esta es la primera pista concreta que podría llevar a los responsables del crimen.
El abogado también responsabilizó a los señalados del asesinato del empresario Khalil Mussa y su hija Marjorie, ocurrido el pasado 14 de enero.
El móvil de los crímenes, aseguró Rosenberg, está en una trama de "negocios ilegales y millonarios que van desde el lavado de dinero hasta el desvío de fondos públicos a programas inexistentes.
Retiros.
La Superintendencia de Bancos de Guatemala (SIB) afirmó que los señalamientos del abogado, divulgados a través de un video póstumo, el pasado 11 de mayo, provocaron que "en menos de 48 horas" fueran retirados del banco "más de 62,5 millones de dólares por temor a una intervención.