Las contradicciones comienzan a asomar en el proyecto canalero de Nicaragua, dos meses después de que el presidente Daniel Ortega entregara la concesión para la construcción de un canal interoceánico en este país centroamericano al empresario chino Wang Jing.
Wang afirmó al diario británico The Telegraph que ya está prácticamente definida la ruta que atravesará el llamado “Gran Canal”, cuya capacidad permitirá el tránsito de embarcaciones de gran calado que no pueden cruzar por el Canal de Panamá, pero el gobierno de Ortega lo desmintió y dijo que la ruta será definida una vez que estén listos los estudios de factibilidad encargados por el mismo empresario chino.
La ruta, según Wang, comenzaría en la llamada isla del Venado, frente a la ciudad de Bluefields, en el Caribe de Nicaragua, atravesaría el país y traspasaría el Gran Lago de Nicaragua, la principal reserva de agua dulce nicaragüense, para desembocar en las costas del Pacífico, en un recorrido de 274 kilómetros. Wang agregó que las obras comenzarán en diciembre de 2014.
Las afirmaciones del empresario chino causaron revuelo en el país, dado que contradicen la afirmación del presidente Ortega de que se debía esperar el resultado de los estudios de factibilidad, en el que trabajan unas 20 consultoras internacionales, para determinar cuál será la mejor ruta del proyecto. Esos estudios apenas han comenzado y hasta ahora se desconoce cuándo estarán listos.
Las declaraciones de Wang también preocuparon a los ambientalistas, que temen un desastre ambiental irremediable en el lago, de 8,264 kilómetros cuadrados, el más grande de Centroamérica, debido a que se trata de un recurso frágil que podría ponerse en riesgo.
“Estoy ciento por ciento seguro de que la construcción comenzará en diciembre de 2014 y terminará en cinco años, en el 2019”, dijo Wang.
“Es muy claro para nosotros que el Lago Nicaragua es el lago madre del país, un símbolo, como el río Amarillo es en China. Así que la protección de este lago es el centro de nuestro informe de viabilidad”, agregó el empresario.
El empresario dijo además que asumirá toda la responsabilidad por cualquier daño ambiental que se registre en el lago nicaragüense.
Las opiniones presentadas por Wang recibieron una respuesta inmediata del gobierno del presidente nicaragüense Daniel Ortega, quien negó que ya haya establecida una ruta para la construcción del canal.
Bayardo Arce, excomandante de la revolución sandinista y asesor de Ortega para temas económicos, informó a los medios de comunicación que: “Él no puede decir, a estas alturas, cuál de esas rutas puede ser, porque tiene que hacer los estudios ambientales, físicos, etcétera”.
Es decir, el Gobierno desmiente públicamente al que ha sido presentado al público nicaragüense como el hombre que hará posible el sueño de toda la vida de este pequeño país. “No creo que alguien que esté diciendo que tiene trabajando a miles de personas en los estudios, diga que ya está definida la ruta”, agregó el asesor presidencial.
La débil oposición de Nicaragua ha aprovechado las contradicciones entre empresario y Gobierno para cuestionar la seriedad del proyecto.
Eliseo Núñez, parlamentario de la opositora Bancada Democrática de Nicaragua (BDN), calificó de “cuento” el proyecto canalero de Ortega.
“Nos están tratando como imbéciles contándonos un cuento que no tiene ni pies ni cabeza”, dijo Núñez.
“Toda Nicaragua está manos arriba y este señor Wang Jing y Daniel Ortega tienen una gran confusión.
Ellos creen que el hecho que la gente de Nicaragua tenga una baja escolaridad significa que somos estúpidos”, afirmó Núñez.
El pasado 14 de junio Ortega firmó con Wang, en Managua, la concesión que entregaba al chino la explotación del megaproyecto canalero por un periodo de cien años. Se estima que la obra podría costar hasta $40 mil millones.