Todas las proyecciones indican que en unos años aumentará la demanda, por ello el agua potable puede convertirse en un asunto de vida o muerte.
En Panamá el agua parece un recurso inacabable, pero la realidad es otra, según estudios realizados por la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) y el Centro del Agua del Trópico Húmedo para América Latina y el Caribe (CATHALAC).
Debido a ello Panamá propuso en el IV Foro Mundial de Agua, que se celebra en México, la ejecución de una estrategia centroamericana para el manejo integrado de los recursos hídricos.
Esto incluiría la creación de un grupo intersectorial del agua dentro del Sistema de Integración Centroamericana, para la coordinación de la acciones.
La delegación panameña encabezada por el director del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), Juan José Amdado III y la administradora de la (ANAM), Ligia Castro de Doens, propondrá un abordaje regional para encontrar soluciones armonizadas y complementarias, en donde se involucre a la sociedad civil.
En su exposición Castro reveló que en Centroamérica existen 36 cuencas tansfronterizas y el agua no se encuentra distribuida equitativamente en los países de la región.
También detalló que hay un problema de planificación de uso y acceso al agua, que impacta a los sectores pobres.
De acuerdo con un informe elaborado por la ANAM, se calcula que dentro de 20 años todas las fuentes de agua subterránea del área metropolitana sobrepasarán los niveles de contaminación recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Esto se debe básicamente al deterioro que experimentan algunas cuencas densamente pobladas y la gran cantidad de agentes contaminantes arrojados a los cuerpos de agua.
De acuerdo con el informe, este deterioro amenaza seriamente la disponibilidad de los recursos hídricos a futuro y se ha manifestado en problemas de disponibilidad, cantidad y calidad del agua.
Entre otros factores que han incidido en esta situación están el crecimiento de las comunidades, la realización de proyectos hidroeléctricos, trabajos de riego y actividades de turismo.
Tras el análisis realizado por la ANAM se ha logrado concluir que existe un desfase de 40 años en la legislación vigente, que permite aplicar sanciones a quienes contaminen los recursos hídricos.
El aumento de la contaminación del agua amenaza la salud humana con epidemias, enfermedades, la flora la fauna y así como la disponibilidad del recurso.
Actualmente la legislación vigente reconoce el agua como un bien de dominio público del Estado, de aprovechamiento libre y común.
No obstante, la falta de normas para lograr la aplicación de la ley, su dispersión, repetición de normas y la ausencia de reglamentación para diversos usos del agua, hace muy difícil su aplicación.
En los últimos años se han registrado bajas precipitaciones pluviales, lo que ha originado una disminución en los caudales de agua en los ríos de las provincias centrales y parte de Panamá.
La mayor parte de la superficie total de las provincias que representan el Arco Seco han sido deforestadas para usarlas como pastizales.