Los últimos jefes del Jemer Rojo se sientan hoy en el banquillo de los acusados del tribunal internacional que la ONU ha organizado en Camboya acusados de matar un cuarto de la población cuando gobernaron el país.
Están imputados de genocidio, crímenes contra la humanidad y de guerra, asesinato, tortura y persecución por razones religiosas y de raza contra la minoría musulmana cham, la población vietnamita y la comunidad de monjes.
Los procesados, que tienen entre 79 y 85 años de edad, fundamentan su defensa en que desconocían los crímenes que se estaban cometiendo.
“Consideramos que son responsables de entre 1.7 y 2 millones de muertes, de las cuales aproximadamente 800,000 fueron violentas”, indicó el juez camboyano You Bunleng, que investigó el caso.