La gestión del programa estrella del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, Hambre Cero, que pretende erradicar la miseria en Brasil, se convirtió en blanco de críticas en el interior del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda).
La dirección ejecutiva nacional del PT, que el lunes se reunió por primera vez desde la investidura de Lula, fue el escenario de críticas a la gestión de Hambre Cero, en manos del responsable del Combate al Hambre y la Seguridad Alimentaria (con rango de ministro), José Graziano.
La más crítica fue la alcaldesa de Sao Paulo, Marta Suplicy, según la prensa de este martes.
Suplicy criticó la falta de "habilidad política" del ministro Graziano y citó el supuesto veto de éste a la participación del obispo de Duque de Caxias (Rio de Janeiro), monseñor Mauro Morelli, una de las máximas autoridades del país en la materia.
También criticó que el ministro no esté aprovechando las experiencias en marcha en algunos municipios administrados por el PT y que ni siquiera esté hablando con los alcaldes para recabar información sobre los programas.
El senador Eduardo Suplicy (ex esposo de la alcaldesa) fue otro de los dirigentes partidarios que criticó la gestión del proyecto Hambre Cero en la reunión, según el diario Folha de Sao Paulo.
Graziano tiene previsto lanzar el proyecto Hambre Cero el día 30 de enero, después de varios retrasos sufridos por falta de definición de las personas que serán beneficiadas de los 54 millones de pobres y la forma en que se entregarán las ayudas y los alimentos.
Dicho proyecto tendrá 41 áreas de acción prioritarias, pero uno de los pilares será la creación de un banco de alimentos, que se nutrirá de la comida que sobre en restaurantes o que esté a punto de caducar en los supermercados, la que será recogida por las alcaldías o por la iniciativa privada.
Por otra parte, el presidente brasileño descartó ayer que vaya a cesar a alguno de sus ministros, en particular el titular de Transportes, Anderson Adauto, acusado por la prensa de corrupción, informó el portavoz André Singer. "No está en la agenda del gobierno la sustitución de ministros", dijo Singer.
La prensa brasileña barajaba en sus ediciones de ayer el cese inmediato de Adauto, supuestamente vinculado a una red de corrupción que operaba en su estado de Minas Gerais (sudeste), en los años 90.
valor de unos 5,000 millones de reales, a fin de prevenir irregularidades en su ministerio. El ministro está acusado de estar vinculado a una banda de apropiación de dinero público cuando trabajaba en Minas Gerais (sudeste).