LA MAYORÍA DE los jóvenes en Panamá se encuentran en una situación de riesgo de consumo de estupefacientes, por la facilidad con que éstos pueden ser conseguidos en las calles.
La Dra. Juana Herrera, directora del Instituto de Salud Mental, aseguró que esta situación pone en peligro la estabilidad emocional de los jóvenes y los somete a grandes presiones.
Herrera sostuvo que en Panamá no existen centros especializados en el tratamiento de jóvenes con alto riesgo de consumo de drogas, por lo que se decidió iniciar un programa ambulatorio para su atención.
Precisó que actualmente el programa atiende a unos 150 jóvenes con problemas de adicción, que reciben terapias y charlas sobre cómo manejar las situaciones de riesgo de consumir drogas.
"Aquí los jóvenes son tratados, evaluados y se determina si requieren ser enviados a un centro en donde permanecen internados", reveló.
Sostuvo que a los jóvenes se le ofrecen alternativas de cómo manejar su vida y se les da la oportunidad de interactuar con otros grupos que han logrado superarse a través del esfuerzo individual.
Paralelamente, se le brinda asesoramiento a los padres de familia, porque la adicción afecta a todo el entorno familiar, advierte.
Entre los criterios de atención para detectar a un joven en riesgo se incluye la deserción escolar, hogares desintegrados y pertenencia a pandillas.
El estar en un ambiente disfuncional produce un impacto emocional muy profundo, ya que los hijos desarrollan temor al abandono y lo expresan a través del miedo y el dolor.
La personalidad de los jóvenes criados en estos ambientes reprimidos está carente de la espontaneidad necesaria para mostrar sus verdaderas emociones.
Estos jóvenes usualmente poseen una autoestima muy baja, sentimiento de vergüenza y ansiedad que no les permite la concentración y disciplina que requiere el estudio, afirma la especialista.
Algunos, en estas condiciones, optan por utilizar diferentes tipos de drogas, manifiesta. En estos casos se dan terapias de grupo y cognoterapia, que permiten al núcleo familiar conocer sus fortalezas y debilidades.
Explicó que al Instituto de Salud Mental llegan casos referidos de diferentes provincias, pero como se trata de un programa ambulatorio se hace difícil que estos pacientes puedan recibir una atención constante, pero que aún así son aceptados.
Planteó que como parte del proyecto está la construcción de un gimnasio en donde los jóvenes puedan desarrollar actividades deportivas y de desarrollo físico, para lo que se invertirá B/. 30,000.
Herrera explicó que en el gimnasio también podrán participar jóvenes discapacitados y pacientes del instituto.
El gimnasio tendrá equipos para fortalecer músculos, como caminadoras y aeróbicos y para el levantamiento de pesas.
Los jóvenes también tendrán la oportunidad de realizar otras actividades físicas que le ayuden en su rehabilitación.
A este programa, que es de carácter abierto, pueden acercarse adolescentes con problemas de conducta y se encuentran en riesgo de consumir drogas. Para obtener información puede acudir a las instalaciones del Instituto de Salud Mental.
Programa para jóvenes en riesgo de consumir drogas
Un grupo de 150 jóvenes está recibiendo la terapia. Esta incluye a su familia.