El diario "La Repubblica" adelanta que el alcalde de la ciudad, Massimo Cacciari, tiene ya preparado el reglamento con sendas prohibiciones ante los graves daños que está causando la superpoblación de palomas en el patrimonio artístico de la ciudad.
La norma prohibirá el lanzamiento del arroz en las ceremonias del Palacio Cavalli, en el barrio de Rialto, y donde se celebran las bodas civiles, ya que éste atrae después a miles de palomas que acuden en masa para alimentarse.
Además, Cacciari anunció que se prohibirá la venta del grano para palomas en toda la ciudad, incluida la localidad de Mestre, a las afueras de Venecia.
Un estudio encargado por la superintendencia de arqueología de Venecia ha revelado que los problemas higiénico-sanitarios y la restauración del patrimonio por los daños causados por las palomas cuestan anualmente a cada ciudadano unos 385 dólares.
Las aves destrozan a picotazos las valiosas estatuas y monumentos de la ciudad.