Frank Sharry, director ejecutivo de America's Voice, uno de los grupos liberales que lucha fervientemente a favor de una reforma migratoria, admite que su organización no intenta hablar con congresistas republicanos. “Pero no somos alérgicos a ellos'', dice en tono bromista.
Grupos como el de Sharry, congresistas demócratas y el presidente Barack Obama han sido hasta ahora los protagonistas de la campaña por una reforma migratoria.
Sin embargo, acaban de iniciar un juego de tira y afloja con los republicanos, un partido considerado como un obstáculo para los que piden cambios migratorios pero que ahora suaviza su tono y se suma al debate para reformar las leyes de inmigración.
Apelar a grupos evangélicos, empresariales y agencias del orden público. Estos tres sectores son algunos de los que han tomado las riendas a la hora de negociar de forma privada con congresistas conservadores e intentar convencerles de que apoyen un plan de reforma migratoria que abra un camino a la ciudadanía de 11 millones de inmigrantes sin papeles.
Grupos representativos de los tres sectores han conformado una coalición, “Bibles, badges and business” ("Biblias, placas y negocios''), que planea presentarse hoy formalmente en Washington.
Bases comunes como la fe religiosa, valores familiares tradicionales y una mentalidad conservadora permiten que organizaciones de estas tres ramas sean escuchadas por congresistas republicanos durante el debate sobre inmigración que ahora se caldea en Washington.