Insulza explicó que la eventual derogación de esa resolución no significaría la readmisión automática de Cuba al organismo, porque tal decisión corresponde al Gobierno de La Habana y a los miembros de la OEA en otro proceso independiente.
Insulza explicó que el texto de la resolución de 1962 contiene referencias históricas, entre ellas la mención al “bloque chino-soviético”, que no concuerdan con la realidad política actual.