Fuerzas prorrusas derribaron ayer dos helicópteros ucranianos en momentos en que el Gobierno lanzaba su primera ofensiva importante contra una insurgencia que ha tomado edificios gubernamentales en el este del país. Rusia dijo que la medida contra los insurgentes “destruyó” la esperanza de paz en la región.
El combate estalló cuando estaba por amanecer cerca de Slovyansk, una ciudad ubicada a 160 kilómetros (100 millas) de la frontera rusa que se ha convertido en el centro de la insurgencia armada contra el Gobierno interino de Ucrania. Las tripulaciones de los dos helicópteros derribados murieron, dijeron ambas partes y fue reportada la muerte de un combatiente prorruso.
Un helicóptero fue alcanzado por un misil tierra-aire, dijo el Servicio de Seguridad ucraniano y agregó que el arma sofisticada menoscaba la afirmación de Rusia de que la ciudad estaba simplemente bajo el control de residentes locales armados. El servicio afirmó que sus fuerzas estaban combatiendo en Slovyansk contra “tropas extranjeras altamente calificadas”.
En Moscú, el vocero del presidente ruso Vladimir Putin dijo que la ofensiva “en efecto, destruyó la última esperanza para la implementación de los acuerdos de Ginebra”, que tenían como objetivo desactivar la crisis. Un día antes, Putin advirtió a Ucrania que no actuara contra los insurgentes, y dijo debía retirar sus fuerzas armadas de las regiones este y sur.
Ucrania está dividida entre los residentes del occidente del país y residentes de habla rusa en el oriente de la nación.