Las prostitutas de la ciudad boliviana de El Alto están dispuestas a cambiar de profesión si el Gobierno les da la oportunidad; de lo contrario, reanudarán esta semana su actividad en las calles, pero sin los preceptivos controles médicos semanales, en respuesta al hostigamiento de los grupos de vecinos que hace una semana destruyeron sus locales sin contemplación y a lo que consideran falta de protección de sus derechos ciudadanos.
La presidenta de un colectivo que agrupa a unas 500 meretrices de El Alto, Lilia Cortés, advirtió que, si no se alcanzan acuerdos con las autoridades esta semana, la negativa a someterse a controles sanitarios se extenderá a otras ciudades. “Ya tenemos el apoyo de las compañeras de Cochabamba”, asegura Cortés.