¿Qué hacer si no había pruebas ni testigos? Aunque usted no lo crea, no fue un pajarito el soplón, sino un mosquito, unas moscas y sus larvas los que delataron el criminal, ya que se encontraron muchas en el cadáver.
Con estos insectos se pudo comprobar que la joven murió el día en que fue vista con su pareja, incluso en uno de los mosquitos recolectados en la escena del crimen se halló sangre que, una vez analizada mediante prueba de ADN, confirmó quién fue el asesino de la infortunada mujer.
Parece imposible, sin embargo, es una técnica que los organismos relacionados con las investigaciones médico-forense deben utilizar para perfeccionar sus análisis, por ser una herramienta que puede ayudar al esclarecimiento de hechos criminales.
Los exámenes de balística, las armas de fuego y blancas, residuos de pólvora, muestras de sangre y otros elementos de la ciencia criminalística por años han sido considerados por los investigadores los únicos elementos claves para esclarecer un crimen. No ha pasado lo mismo con los gusanos encontrados en ojos, nariz y otros orificios naturales y heridas de los cadáveres, que no pasaban de ser algo repulsivo, sin ningún valor legal o investigativo.
No obstante, el panorama ha empezado a cambiar a partir de la década del 80 cuando el investigador norteamericano Wayne D. Lord, de la División de Laboratorio del Bureau Federal de Investigación de los Estados Unidos (FBI), clasificó a la entomología en tres categorías: la urbana, la de productos almacenados y la forense.
Esta última, una nueva herramienta forense, ya que permite determinar el intervalo post morten, es decir el tiempo transcurrido desde que el individuo murió hasta el momento en que se halló su cadáver, y la causa de la muerte.
La entomología forense es una ciencia muy aceptada en Estados Unidos; y, en América Latina, los únicos en practicarla son Brasil, Argentina y, recientemente, Colombia.
En Panamá es utilizada en investigaciones cuando el médico forense solicita la presencia de un entomólogo. Por ello, las entidades relacionadas con las investigaciones criminales deben conocer la utilidad que puede brindar esta herramienta para esclarecer un crimen, según el entomólogo forense e investigador Percis Garcés.
Según Garcés, los primeros que llegan a un cadáver son los insectos, por eso es recomendable observar con cuidado la escena del crimen y su entorno. Igualmente, recoger larvas de moscas, moscas adultas y otros insectos, porque esto permite realizar estudios científicos que establecen, por ejemplo, la fecha en que murió la persona.
La investigación de la sucesión de insectos en el cuerpo contribuye no sólo a determinar el tiempo aproximado de muerte, sino a establecer evidencias en casos de toxicología y traslado de cuerpos.
La entomología permite determinar la presencia de algún tóxico en el cuerpo, porque los insectos no van a colonizar el área de la boca. De allí se procede a realizar un diagnóstico en materia toxicológica para confirmar que ha sido así.
Además, establece cuándo un cadáver ha sido trasladado de la escena del crimen. Un ejemplo es que un cadáver en el maletero de un carro puede tener animales acuáticos, es decir, que el cuerpo fue trasladado de un ambiente acuático para ocultar evidencias. Ello permite determinar la presencia de insectos como los escarabajos (del grupo de los himenóptera).