Una nueva prótesis para el brazo con control mental, creada en Austria y puesta a prueba durante dos años por un joven de 22 años, ha sido mejorada con una tecnología que devuelve al usuario parte de la sensibilidad perdida en los dedos.
Los “microsensores” en el dedo corazón de la mano artificial asumen la tarea que normalmente cumplen los receptores naturales de la piel. El cerebro comprenda los mensajes que recibe, porque son convertidos en estímulos por un microchip.