Unas 10.000 personas marcharon ayer por las calles de Bogotá en protesta por medidas que adoptó el Gobierno para paliar la crisis económica que vive el sector de la salud y que han desembocado en uno de los más recientes dolores de cabeza para la administración de Álvaro Uribe.
En la marcha de unos tres kilómetros, participaron líderes y miembros de organizaciones sindicales y ciudadanas que se apostaron en diferentes puntos de la capital para caminar hasta la Plaza de Bolívar, en el centro de la ciudad para exigir la “derogación total” de los 14 decretos expedidos por Uribe el pasado 23 de diciembre.
Julio Roberto Gómez, presidente de la Confederación General de Trabajadores de Colombia (CGT), una de las organizaciones que convocó a la protesta, explicó a la AP, que los decretos “tienen colapsada a la salud en Colombia”.
Las medidas expedidas bajo una figura constitucional de excepción conocida aquí como “emergencia social” permiten al Gobierno emitir decretos con fuerza de ley, sin pasar por el trámite en el Congreso. Ellas han causado en las últimas semanas protestas de gremios médicos y sindicatos que aseguran que las medidas, entre otros perjuicios, reducen la autonomía de los doctores y con ello, merma la calidad del servicio de salud.
En uno de los decretos figura la posibilidad del cierre de hospitales que no sean viable financieramente, lo que preocupa a mu chos usuarios.