El presidente de Perú, Alan García, cumple hoy su segundo año de gobierno (2006-2011) ofuscado por las protestas sociales que demandan mayores beneficios del crecimiento económico del país, tras alcanzar el grado de inversión.
El jefe de Estado reclamó esta semana "más optimismo" a los peruanos y dejar de estar "llorosos en la casa quejándose", a raíz de las críticas recibidas de la oposición por el alza inflacionaria que han disparado su impopularidad al 70%.
El Producto Interno Bruto (PIB) de Perú creció el año pasado 9%, al coronar el sexto año consecutivo de crecimiento económico, y este año dos prestigiosas agencias de calificación de riesgo, las estadounidenses Fitch y Standard & Poors, le otorgaron al país andino el anhelado grado de inversión.
Expertos del Fondo Monetario Internacional (FMI) opinaron este mes que Perú está en condiciones de pagar por completo su deuda externa, al extenderle su respaldo por el estricto cumplimiento de sus obligaciones en los últimos años.
En ese contexto, el jefe de Estado aseguró que la inflación, de 3.51% en el primer semestre de 2008, responde exclusivamente a factores internacionales que están fuera de su control.
García enfatizó que lo que necesitan los peruanos es "ver lo que tenemos y lo que estamos ganando, y dejar que el tiempo solucione también los problemas que vienen con todo el crecimiento económico".
Recalcó que el aparente interés en participar del auge económico es lo que ha movido a las últimas protestas sociales en Perú, aunque para el Gobierno han sido azuzadas por sectores vinculados al nacionalismo de Ollanta Humala y por organizaciones de izquierda.
Los principales gremios sindicales del país convocaron a un paro nacional, el pasado 9 de julio, que derivó en violentos desmanes en la selvática ciudad de Puerto Maldonado.
Roces.
A la par del turbulento conflicto interno, el Gobierno peruano mantuvo roces con el mandatario de Bolivia, Evo Morales, por lo que consideró una "intromisión inaceptable" en su política interna.
Morales aseguró que Estados Unidos está llevando sus bases militares a Perú e instó a los peruanos a evitarlo, lo que fue rechazado por Lima y respondido con el retiro temporal del Embajador peruano en La Paz.