El Vaticano dio otro paso para ser financieramente más transparente al publicar ayer por primera vez un informe anual sobre el banco de la Santa Sede. Al mismo tiempo que los investigadores italianos examinan el presunto lavado de dinero en esa institución, un monseñor sigue detenido y el papa indaga los problemas causantes de esos escándalos.
Los beneficios netos del banco, llamado Instituto de Obras Religiosas, se multiplicaron con creces a 86.6 millones de euros (116,95 millones de dólares) en el 2012, dice el informe.