E l gobierno federal estadounidense promociona el casamiento mediante una campaña de publicidad nacional por 5 millones de dólares, mientras la cantidad de uniones sigue bajando en Estados Unidos.
El departamento de Salud ideó la iniciativa que, a través de internet y sitios de redes sociales como Facebook o YouTube y más tradicionalmente las revistas, apuntarán a los jóvenes de 20 años y más, para invitarlos a que se casen antes.
La campaña, que empezará en el mes de marzo, "quiere iniciar un diálogo con lo jóvenes, que por momentos lo ven como una institución vetusta", explicó Ellen Holman, del national Healthy Marriage Resource Center, que organiza la campaña para el Departamento.
Esta iniciativa, vestigio del gobierno del ex presidente George W. Bush, figura en el marco de un proyecto de apoyo a la institución del matrimonio votada por el Congreso en 2005 con un presupuesto de 150 millones de dólares por año, bajo el rótulo: "El matrimonio es el fundamento de una sociedad que prospera".
La tasa de casamientos en Estados Unidos cayó a 7 de cada 1.000 en 2008 mientras que se mantenía en 10 para cada 1.000 en 1986. La mujeres estadounidenses se casan por primera vez a los 26 años en promedio y los hombres a los 28.
La iniciativa se aprobó ante el creciente número de divorcios en los Estados Unidos, frente a los cada vez menos matrimonios.
Sin embargo, el divorcio es un trámite que resulta bastante costoso para los norteamericanos , sobre todo si se trata de personajes famosos.
Por ejemplo uno de los divorcios más caros de la historia figuran el ex baloncestista Michael Jordan y el cantautor Neil Diamond con arreglos de 150 millones de dólares.
Neil Diamond tuvo que pagar US$150 millones a su esposa de 25 años, Marcia Murphey, después de su divorcio en 1994 y un destino similar han tenido otros artistas.
El director de cine Steven Spielberg, quien se separó de su primera esposa, la actriz Amy Irving, en 1989 tras cuatro años de matrimonio, lo que le costó 100 millones de dólares, asegura la revista.
Esto indicaría por que muchos estadounidenses se muestran reacios a unirse en matrimonio ante un juez.